
Alberto
Onaindia eta Aitzol
Martin Ugalde
Joxe
Ariztimuño "Aitzol" (1896) y Alberto Onaindia (1902) se conocieron
en el seminario de Gasteiz y se llevaban seis años. Ambos eran sacerdotes de
formación y ambos recogieron el mensaje que el Papa Leon XXIII proclamara en
su encíclica de 1891 "Rerum novarum". Dicha encíclica proclamaba
que lo más importante era la situación de los trabajadores y que la Iglesia
tenía que ocuparse de los problemas sociales. Y así es como se le conoció. Lo
llamaban el Papa de los trabajadores. Mencionar esto aquí tiene su importancia:
durante la Répública de 1931 los movimientos obreros estaban fortaleciéndose
y en cuanto a Donostia, los primeros mítines se daban en una residencia propiedad
del ayuntamiento. En estos casos es el más capaz el que se adelanta a los demás,
y en este caso, fueron las organizaciones españolas de izquierda y después las
anarquistas y comunistas.
En
una ocasión en la que Aitzol volvía de visitar a Lizardi que estaba enfermo,
Teodoro Hernandorena le preguntó la razón por la cual la Iglesia seguía sin
cumplir su compromiso con los trabajadores, que había abandonado el campo de
los problemas sociales a los que estaban contra ella y que estaba ocurriendo
lo mismo en la política, que los abertzales estaban totalmente acobardados,
sin apenar atreverse a plantar cara a sus contrarios. Aitzol lo entendió a la
primera.
Por
aquel entonces, Don Alberto daba discursos en la iglesia del Buen Pastor. Hernandorena
les propuso a Onaindia y Aitzol hablar sobre la problemática social y aceptaron.
Hernandorena organizó el mitin e hizo de presentador. Y
así fue: «Aitzol y yo»,
cuenta Don Alberto, «escandalizamos
a toda Euskal Herria con nuestro discurso el 10 de diciembre de 1932. Aquella
noche aparecimos juntos en la Sala de declamación vasca de Donostia. El 99%
del público eran artistas y ácratas. El recinto y parte de la calle se llenó
de socialistas, algunos comunistas y de anarquistas. Se calculó en 5000 personas
la asistencia en los periódicos del día siguiente, que por cierto lo titularon
como "El camarada cura". El debate duró tres horas».
El
padre Onaindia destacaba la situación que allí se produjo: la derecha
criticó duramente a estos dos curas por atreverse a defender la palabra de Dios
ante el Hombre. Tal fue la polémica que desató aquel acto.
El
siguiente mitin fue en Rentería, en enero de 1933. Aitzol no puedo acudir por
encontrarse enfermo y Onaindia se quedó con el enfermo a cenar. Desde
entonces se juntaban a menudo para hablar de los problemas sociales y de lo
que escribía cada uno. Uno escribía en la página social de El Día, y el otro en el Euzkadi
de Bilbao.
La derecha intentó cortar de raíz esta iniciativa y acudió directamente al obispo Muxika y en una circular del Boletín religioso de Gasteiz de julio del mismo año, se prohibieron los debates y las publicaciones en la prensa. A Aitzol se le prohibió formar parte del Consejo de Administración de El Día, un periódico totalmente independiente. Tales eran los pecados de los sacerdotes de nuestro pueblo.
Aitzol
fue fusilado y pensaban hacer lo mismo con Don Alberto pero no pudieron atraparlo.
En su lugar, mataron a tiros en Hernani a su hermano mayor Zelestino.
Martin Ugalde, Argia, 3-VII-1988