Nikolas Ormaetxea Orixe (1888-1961)

Era natural de Orexa. Nació trillizo y su madre, al no poder hacerse cargo de los tres, lo llevó a Uitzi.

Abandonó el hogar a los dieciseis años para ser jesuita pero la Hermandad de Jesus no lo aceptó.

Dejando de lado a los jesuitas se dedicó en cuerpo y alma a la cultura y a la lengua vasca: ayudaba a Azkue en Euskaltzaindia, se encargaba, junto a Kirikiño, de la sección en euskera del periódico Euzkadi y escribió poemas y traducciones.

Para la generación anterior a la guerra, Orixe era un erudito de la cultura vasca y el escritor más cualificado para expresar y plasmar el alma vasca sobre el papel. Orixe fue el primer "liberado" de la historia del euskera: en 1931 se retiró a Orexa con el fin de escribir el poema nacional que Aitzol le había encargado. Para cuando estalló la guerra, Orixe ya había terminado el libro pero no había sido publicado. Fue encarcelado por los fascistas y puesto en libertad y, cuando volvieron a por él, tuvo que exiliarse en Ipar Euskal Herria. En 1950 marchó a América y cuando volvió seis años más tarde, la situación había cambiado radicalmente. Habían aparecido nuevas ideas y tendencias con las que él no estaba de acuerdo, de ahí que la polémica y las críticas le persiguieran durante el resto de su vida, hasta el punto de perder toda la fama, el carisma y simpatía entre las nuevas generaciones.

Realizó magníficas traducciones así como interesantes ensayos sobre la oración. En narrativa destaca "Santa Kruz apaiza" su biografía novelada y publicada en 1929.

Tanto sus admiradores como sus detractores coinciden en ensalzar la riqueza de su euskera y su arte narrativo. A pesar de la rígida y difícil prosa que estaba imponiéndose en la época, el de Orixe era un estilo vivo, solido y natural. En "Santa Kruz apaiza" nos deleita con un lenguaje muy próximo a la narrativa oral tradicional, una narrativa muy propia del euskera.

En cuanto a la poesía, Orixe dio la espalda a las últimas tendencias literarias, ya que prefería por mucho, los clásicos. Se crió y creció en un caserio, por lo que los poemas de ambiente rural gozan de un destacado lugar en su obra.

Gure Mendea