Toribio Altzaga (Donostia 1861-1941)

Este donostiarra, al que debemos el mérito de elevar el nivel del teatro vasco, comenzó sus estudios en Ziburu. Eran los años de la segunda guerra carlista y la costa labortana fue el escenario del encuentro entre Altzaga y Marcelino Soroa. A partir de ahí se dedicó al teatro y siguiendo el camino abierto por Soroa, alcanzó el éxito. A partir de 1915 fue el director de la organización Euskal Izkera eta Iztunde Ikastola (Academia Vasca de Declamación) que desempeñó una ingente labor en Gipuzkoa, Bizkaia y Lapurdi. Su lista de obras es interminable: "Axentxi eta Kontxesi", "Txibiribiri", "Andre Joxepa Tronpeta", "Ramuntxo", "Amantxi", "Tantarrantan", "Zalaparta", "Zanpantzar", "Gizon ona", "Mutilzarra", "Babalora", "Aterako gera"...

Altzaga sentó las bases del teatro urbano. Bajo su dirección, la Academia Vasca de Declamación incidió de forma directa en la vida pública, haciendo actuar a los estudiantes en la calle. Cultivó la comedia y en palabras de Mitxelena, «tenía una gran capacidad para fijarse en las personas y en sus actos, sabía desarrollar hábilmente el nudo argumental y su desenlace, no para la desesperación del espectador sino para su disfrute».

También se dedicó a la traducción y tradujo "Ramuntcho" de Loti y "Macbeth" de Shakespeare. Era un ferviente euskaltzale pero siempre guardó para sí su opinión política. Durante la guerra del 36 fue encarcelado, a pesar de haber cumplido ya 75 años.

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