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 Una vez preparada la madera, la
makila exige aún el trabajo preciso de las manos del artesano.
Este, primero procede a cortar y soldar la chapa necesaria para
hacer los dos casquillos que lleva la makila, adecuándolos
a la medida de ésta. El propio artesano adorna mediante
el cincel el casquillo inferior de la makila. Allí dibuja
diversos motivos de grafía vasca, además de su
firma. Se añade después la punta de acero que estará
en contacto con el suelo.
Cuando
los dos casquillos están hechos, comienza el montaje.
En la parte superior, un tubo cubierto de piel de cabrito forma
la empuñadura. Después de cortar las tiras de piel
se trenzan, colocando el trenzado después como mango de
la makila. El estoque de acero se oculta bajo la empuñadura.
Sin embargo, la Makila de Honor realizada por Iñaki Alberdi
no lleva trenzado de cuero. La empuñadura de este tipo
de makila es de plata o alpaca.
 El pomo está fabricado
en cuerno. Hace tiempo este material se extraía de los
cuernos de los bueyes. Hoy, sin embargo, se adquiere en trozos
del otro lado del Bidasoa, ya que la legislación prohibe
la importación de cuernos. Y un casquillo sujeta el mango
de cuero y hace de tope al
pomo.
Pero
la makila reserva también un lugar estratégico
para la imaginación de cada uno. En el casquillo superior,
cada persona decide qué inscripción poner, dependiendo
del destino de esa makila. Por problemas de espacio, la dedicatoria
o frase debe ser breve.
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