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Iñaki
Alberdi Sagardi lleva ya 16 años trabajando en su taller
de Irun. Allí elabora las ramas de níspero que
ha recogido antes en el bosque. En el taller les añade
todos los elementos necesarios que darán cuerpo, al fin,
a la makila.
El
proceso de creación de la makila consta de dos partes
fundamentales:
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Por
un lado, la preparación de la madera.
Tradicionalmente la makila vasca se ha confeccionado sobre madera
de níspero. Pero hoy se utiliza a menudo la de castaño,
por la escasa cantidad de nísperos que quedan. Para poder
crear la makila, en primavera o verano se hiere la piel de las
ramas del níspero, y Alberdi espera hasta que las llagas
cicatricen, para después cortarlas. Al cicatrizar sus
heridas con savia, el propio árbol crea formas extraordinarias.
El artesano deberá después realzar, si cabe, la
hermosa configuración de cada rama. |
Queda
luego el trabajo de taller,
una vez preparada ya la madera. A ésta se le añaden
otros elementos: la makila lleva en su parte inferior un casquillo
adornado con grafía vasca, y en la superior -la empuñadura-
debajo de un tubo cubierto de piel de cabrito, esconde el estoque
de acero. Un trozo de cuerno elaborado constituye el pomo. Todos
estos elementos también debe trabajarlos a mano el artesano. |
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