| Saldremos de la autovía a 18 km por La
Puebla de Arganzón, a cuya población llegaremos a
otro kilómetro. éste es uno de los dos municipios
que forman el Condado (junto con Treviño), los dos de claro
sabor agrícola.
Tras atravesar el pueblo, tomad a la izquierda,
pero, en vez de entrar otra vez en la N-1, seguid por la carretera
a Treviño, siempre en línea recta a lo largo de un
paisaje de monte bajo y tierras de labranza. Así, en el km
23,5 pasaremos la aldea de Añastro.
A otros 5 km entraremos finalmente en Treviño,
la que podríamos considerar pequeña capital del Condado,
aun cuando solamente roza los 1.000 habitantes. Situada en el punto
de confluencia de los ríos Ibaiuda y Arrieta, podemos destacar
sus ermitas de San Vicentejo y San Formentio, además del
Palacio Viejo.
Dejando el centro a nuestra izquierda y siguiendo
la senda del este, llegaremos en el km 33,5 al cruce de carreteras
más importante de todo el Condado, en el punto conocido como
Ventas de Armentia; por aquí es donde se nos cruza la carretera
que une la capital con la Rioja Alavesa. Nosotros, primeramente,
debemos girar a la izquierda, hacia Bernedo-Vitoria, pero a 5 km
tomaremos a la derecha, ayudados por un cartel que nos indica el
camino a las cuevas artificiales de Faido, camino del cual atravesaremos
Samiano, en donde deberemos girar a la izquierda.
LAS
CUEVAS TROGLODITAS
Finalmente, y tras dejar atrás los caseríos
de Mesanza, llegaremos en el km 42 al primero de nuestros objetivos,
esto es, al primero de los pueblos que tienen la suerte de contar
con esas impresionantes casas trogloditas que vamos a visitar. Atravesaremos
Faido por la calle del mismo nombre hasta una señal que nos
impide el paso, desde el cual continuaremos a pie por un sendero
ascendente que en 10 minutos nos dejará a las puertas de
la increíble Ermita o Cueva de Nª Sª de la Roca.
Si hemos pedido las llaves en el pueblo, tendremos además
la oportunidad de adentrarnos en esta impresionante creación
parte natural parte artificial.
Ahora seguimos adelante por la carretera original
(hacia el este) hasta que en el km 50 giramos a la derecha hacia
Laño, primero hasta el Ayuntamiento para pedir allí
las llaves para acceder a sus cuevas (algunas de las cuales ya habremos
divisado a la derecha de la carretera) y luego retrocediendo un
kilómetro del pueblo y a la izquierda por una ancha pista
pedregosa, donde aparcaremos a 40 metros en un gran cruce hasta
las propias cuevas.
Aquí mismo es de donde parte (en dirección
al pueblo) un sendero señalizado con marcas blanquirrojas;
tras dejar a la izquierda unas tierras de labranza, atravesará
unas segundas, hasta que termina en mitad de ellas; para entonces,
habremos visto que a nuestra derecha parte un sendero en sentido
ascendente, también balizado con marcas blancas y rojas.
Tomadlo y seguidlo, ya que el camino es muy fácil. Tras no
más de 20 minutos, llegaréis a la primera de las cuevas,
cinco minutos antes de donde se hallan todas las demás. En
éstas se pueden contemplar tumbas excavadas de distinto tamaño
pero todas ellas igual de sorprendentes, ya que hablamos al parecer
de una necrópolis o lugar de rito de época visigoda
(siglo X).
Después de visitar estas impresionantes cuevas
creadas por el hombre retrocedemos hasta el cruce original (km 58),
desde donde tomaremos la dirección a Markiniz (en medio pasaremos
por Urarte). Para el km 63 ya nos habremos dado sobrada cuenta del
tipo de paisaje que rodea este pueblo, tan espectacular como alucinante:
grandes monolitos de tierra o rocas de piedra, las propias cuevas
excavadas en ellas
Por una parte, en el pueblo tenemos la oportunidad de ascender por
el sendero que parte desde la parte posterior de la iglesia y entrar
en el Desfiladero de Sasuarte; por otra, muy cerca del camino hacia
Arriluzea y a la izquierda, detrás de la ermita de San Juan,
nos aparece una impresionante línea de monolitos de piedra
caliza, alguno de los cuales ha servido hasta de fortaleza y nos
ha dejado una increíble escalera tallada en la roca.
Por último, podemos acabar nuestra ruta 3,5
km más adelante, en la aldea de Arriluzea, a la cual llegaremos
por otra carretera jalonada de grandes y espectaculares rocas.

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