| HONDARRIBIA
Hablar de Hondarribia supone hacerlo sobre uno de los pueblos o
ciudades más hermosos de Euskal Herria, solamente superada
en Gipuzkoa por su capital.
Por una parte, situada a uno de los lados de la maravillosa bahía
de Txingudi, constituye el primer núcleo poblado de la península,
y ello, aparte de una larga historia, le ha reportado muchas otras
historias que contar. Por otra parte, pasear por su Parte Vieja
enteramente monumental o saborear su conocida gastronomía
frente a las típicas casas marineras de la calle San Pedro
son en Hondarribia verdaderos lujos al alcance de cualquiera.
Finalmente, si tras tomar el sol o darnos un baño en la
playa más extensa de Gipuzkoa nos acercamos al muelle de
pesca o tenemos la oportunidad de contemplar el ancho mar desde
el faro del Cabo de Higer, entonces comprenderemos por qué
esta villa es el lugar preferido de tanta gente para pasar sus vacaciones.
HISTORIA
Por lo que nos dicen los restos hallados en sus alrededores, parece
que esta zona ya estaba poblada hace más de 5.000 años.
Tras pasar los romanos por ella en el siglo I, cuenta la tradición
que las primeras fortalezas fueron construidas por orden del rey
godo Wamba en el siglo VII, pero, de todas maneras, no comenzaría
a aparecer en escritos oficiales hasta el siglo XII, y no conocería
su fundación oficial, de manos de Alfonso VIII de Castilla,
hasta 1203.
Situada como está junto a la frontera, este hecho hizo que
pronto se convirtiera en fortaleza y, también, que recibiera
numerosos privilegios, pero también su peculiar estado le
hizo vivir varias veces sitiada, sobre todo en las Guerras entre
España y Francia (la primera, en 1280).
Vencedora algunas veces (en 1638 resistió durante 69 días
"gracias a la intercesión de la Virgen de Guadalupe")
y perdedora en otras (tras caer en 1794, la villa conoció
el saqueo general), sus gentes tienen fama de duras y luchadoras.
Como sucede en otras muchas poblaciones de la costa vasca, fue así
mismo un importante puerto pesquero y comercial gracias entre otras
cosas a los privilegios conseguidos. Como consecuencia de las relaciones
comerciales que mantenía con Castilla y Flandes, hubo gente
de estos lugares que acabó asentándose en Hondarribia.
Por último, tras tener que sufrir las consecuencias de las
Guerras Carlistas del XIX, acabó convirtiéndose en
un lugar propicio para el contrabando tanto durante como después
de la guerra.
LA PARTE VIEJA AMURALLADA
Monumento toda ella, esta impresionante parte vieja guarda en su
seno una extensa riqueza tanto artística como arquitectónica.
Para visitarla, podemos comenzar en la rotonda que hace la función
de entrada en la villa según venimos de Irun. En este punto
podemos girar a la izquierda para entrar en la citada parte vieja,
seguir rectos y adentrarnos en el barrio del puerto, o girar a la
derecha para plantarnos sobre las aguas del Bidasoa.
A un lado de la rotonda encontraremos la bonita estatua florida
de la Virgen, y al otro el Baluarte de San Felipe, que da comienzo
a las murallas y que contiene un espectacular relieve que representa
la caza de las ballenas. Tras ascender junto a ellas y tomar a la
derecha en una pequeña rotonda, acabaremos finalmente adentrándonos
dentro de la ciudad amurallada, en concreto por la puerta de Santa
María (escudo de armas de la ciudad).
ésta constituyó en su tiempo la entrada principal
de la ciudad, y, de las tres puertas que contenía, sólo
se mantiene en pie la del centro, ya que las otras dos fueron destruidas
en 1795 por los franceses. Tras ella comienza la preciosa Calle
Mayor, que, además de ofrecernos los edificios más
especiales de la villa, nos deja contemplar la torre de la Parroquia
de la Asunción.
Son de destacar en esta calle el Ayuntamiento barroco del siglo
XVIII con sus dos hermosos escudos, el palacio renacentista de Casadevante
y la Casa Zuloaga, donde hoy en día se ubica el Archivo Histórico
de la Villa y la Biblioteca Municipal. Fijaos así mismo en
la fachada jalonada de ladrillos azules de la Casa de Ladrón
de Guevara (nº 4).
En paralelo a esta Calle Mayor encontramos otras dos interesantes
calles: la de la izquierda, llamada Pampinot, y la del Obispo y
Fraxkueneko Murrua a la derecha. Por lo que respecta a la calle
Pampinot, del siglo XVI, hay que decir que todas sus casas resultan
sumamente interesantes, pero, por destacar una, citaremos la casa
señorial de Rameri en el nº 16: su fachada se nos aparece
espectacularmente decorada con dibujos, molduras y numerosos cuadros
con flores.
Ahora nos adentraremos por la calle Obispo, una de las más
antiguas de toda Hondarribia y que guarda ese nombre desde el siglo
XVI. En un extremo tenemos la casa-torre urbana de Palencia, también
llamada Etxebestenea, la casa natal del que fue arzobispo de Sevilla,
capellán de Carlos Var y protector de Santa Teresa, el conocido
Cristóbal de Rojas y Sandoval. Delante de la casa y en la
plaza que lleva su nombre, hallaremos una estatua que nos hará
recordar a aquel histórico personaje.
Al otro lado del plaza y sobre las murallas encontraremos el espacio
conocido como Fraxkueneko Murrua, y a su término (donde también
acaban las calles Mayor y Obispo) la iglesia de Nª Sª
de la Asunción. Construida en estilo gótico, aún
con elementos renacentistas, comenzaron a levantarla en 1474 y fue
consagrada por el obispo de Baiona en 1541. Las numerosas guerras
han tenido una gran influencia en su estructura, y, por ello, en
1521 fue pasto de las llamas y en 1638 se desplomó uno de
los tejados. La torre que podemos ver hoy en día fue construida
un siglo más tarde. Contiene en su interior tres naves organizadas
en cruz latina, y uno de los elementos más destacados es
la bóveda estrellada bajo el coro. A ambos lados de la entrada
podemos encontrar dos grandes conchas para el agua bendecida, traídas
expresamente del Mar de Filipinas. Desde su lado posterior, ya sobre
las murallas, podemos contemplar una preciosa vista de la bahía.
Detrás de la iglesia, adentrándonos por la calle
de la Brecha, llegamos a la Plaza de Armas, donde se encuentra el
Castillo del Emperador Carlos V. El castillo es una construcción
lisa y que parece alzada en tiempos del rey Sancho Abarca de Navarra
y ampliada por orden del mismo Carlos V. En 1794 una parte de él
fue destruida por los franceses, y desde siempre ha sido el lugar
de hospedaje de las más grandes personalidades, hasta que
hoy en día se ha convertido en parador de turismo.
Esta plaza se ha constituido en el principal lugar público
de reunión de la villa, el sitio donde se celebran las fiestas
y celebraciones tanto populares como oficiales, y hoy en día
no podemos dejar de admirar la línea de preciosas casas de
amplias balconadas que la forman. Tomando primero a la derecha y
luego a la izquierda la calle Juan Laborda (casa señorial
de Egiluz), llegaremos por un pasadizo hasta la plaza de Gipuzkoa,
moderna pero construida en estilo antiguo y muy hermosa.
Atravesando en diagonal la plaza y por la calle Santiago de Compostela
primero y Javier Ugarte más tarde (junto a la Oficina de
Turismo), llegaréis al Barrio del Puerto.
EL BARRIO DEL PUERTO
Parece ser que éste constituyó el primer núcleo
poblado de la zona, y todavía hoy en día guarda elementos
que la diferencian de la parte vieja. De esta manera, las paralelas
calles típicas de San Pedro y Santiago nos ofrecen bastantes
casas marineras tradicionales, así como la calle Madalen
que surge entre Santiago y la Plaza de Pisuzarra.
De las tres citadas, la más conocida y famosa es la de San
Pedro, ya que sin duda la imagen tipo postal que forman sus coloridos
balcones de madera, llenas de flores, en contraste con las fachadas
blancas y los tejados y vigas de colores vivos, es de las que permanecen
grabadas en el recuerdo durante largo tiempo. Desde aquí
os recomendamos acercaros a la cofradía de pescadores de
San Pedro.
DESDE EL MUELLE HASTA EL CABO HIGER
Desde el último lugar tenemos dos opciones si queremos pasear
a lo largo de la bahía: tomar el Paseo del Bidasoa hacia
el sur o dirigirnos por el Paseo de Butrón hacia el norte.
Con la bahía de Txingudi bajo nuestros pies y la imagen de
Hendaia al otro lado, tanto uno como otro merecen la pena y, por
tanto, tras pasear por el primero, os recomendamos tomar el de Butrón.
A lo largo de él llegaremos enseguida a la playa de Ondarrabia
y, tras atravesarla, al puerto protegido de los pescadores. Adentraos
desde aquí en la Punta y Castillo de San Telmo, hacia arriba
por un camino lleno de curvas pero también de miradores y
vistas preciosas, hasta llegar por último al citado Faro
del Cabo de Higer.
ERMITA DE Nª Sª DE GUADALUPE
En el monte Jaizkibel tenemos esta ermita del XVI, en un entorno
que ofrece unas vistas incomparables. Destruida en 1638 y de nuevo
reconstruida, se atribuye a Nª Sª de Guadalupe el haber
superado el sitio de ese año y la liberación de la
localidad. Desde ese momento la imagen de la Virgen fue añadida
al escudo de Hondarribia, nombrándola patrona de la villa.
Desde la ermita se puede llegar al impresionante conjunto de construcciones
de la Fortaleza de Guadalupe.
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Territorio
A Donostia
Altitud
Población
Vascoparlantes
Extensión
Densidad
Fiestas |
Gipuzkoa
21 km
18 m.
14.704
%60
29 km2
507 hab./km2
Procesión de Viernes Santo
Fiesta de la caja (25 de julio)
Jaizubia (15 de agosto)
Nª Sª de Guadalupe-Alarde (8 de septiembre) |
IRUN
Esta ciudad, fronteriza durante tantos años debido a su
situación estratégica, comenzó a poblarse hace
mucho tiempo, al menos en época romana, tal y como demuestran
los numerosos restos hallados. Desde que aparece por primera vez
en un documento escrito de 1203 hasta que en 1766 se separa de Hondarribia
y se convierte en villa, fueron incontables sus contiendas con otros
barrios y pueblos.
Debido a su ubicación, la localidad sufrió numerosos
ataques y destrucciones. La victoria más importante que protagonizó
fue la de San Marcial, en 1522. Y, a pesar de firmarse en 1659 la
Paz de los Pirineos en la Isla de los Faisanes, ésta no duró
demasiado. La otra gran victoria acaeció en 1813, la segunda
de San Marcial, que echando a los franceses dio por finalizada la
Guerra de Independencia. Las siguientes Carlistadas y la Guerra
Civil española también fueron de gran influencia en
la villa.
LO
QUE HAY QUE VER
Comenzaremos la visita en el Jardín Luis Mariano, llamado
así en honor del cantante que obtuvo renombre en Francia.
A su par, cruzando el Paseo Colón, tenemos la Plaza del Ensanche,
con kiosco de música incluido. A la derecha, por la calle
República Argentina que tenemos al otro lado de éste,
y tomando seguidamente a la izquierda por la Avenida Iparralde,
llegaremos a la Plaza Gernikako Arbola.
En ella, otra vez hacia la derecha por la calle Tadeo Mujika, encontraremos
la calle Santiago, una de las más antiguas de la localidad
y que al final muestra la Iglesia Mayor de Nª Sª del Juncal.
Terminada en 1606 después de 100 años de trabajos,
en ella se mezclan elementos de viejo gótico y del gótico
vasco del Renacimiento. En su interior, destaca el retablo con la
imagen de la Virgen María.
Detrás de la iglesia vienen tres plazas seguidas, Juncal,
Sarjia y Urdanibia. Esta última se utiliza como mercado,
para conciertos y otras actividades, y en uno de sus lados se encuentra
el antiguo hospital de Urdanibia. Cruzando la plaza y si seguís
por la calle del mismo nombre, llegareés a la Ermita-Museo
de Nª Sª de Chantal, que ha sido lugar de culto durante
20 siglos, contiene un importante yacimiento romano y constituye
la única iglesia del siglo X de Gipuzkoa; la construcción
actual es del siglo XIV.
Si regresamos a Urdanibia, la cruzamos y tomamos por la calle San
Marcial a la izquierda, en la plaza del mismo nombre podremos contemplar
la columna de San Juan Harri, que bajo una estatua de 1850 muestra
unos escudos de armas que pueden ser de la Casa de Austria, Gipuzkoa
y Universidad de Irun. Delante, tenemos el Ayuntamiento porticado,
de 1763.
Al otro lado de la Columna está la calle Iglesia, y en ella
el Palacio de Arbelaitz, que fue lugar de residencia de esta familia
y otros importantes personajes. Es de destacar su portada barroca.
Por último, después de pasar de nuevo por la Piedra
de San Juan, llegaremos por la Calle Mayor (por delante de la elegante
Casa Zabaleta) al Jardín Aureliano Galiano, muy cerca de
donde comenzamos.
ERMITA DE SAN MARCIAL
Construida en el monte Aldabe para recordar la victoria de 1522
(ver itinerario), se le puso el nombre San Marcial, igual que al
monte, en honor del santo del día de la victoria. Incendiada
en 1796, se reconstruyó en 1804 y colocaron en ella una nueva
imagen. En 1899 se hizo la carretera que llega hasta allí
(fuera aparecen los nombres de quienes colaboraron) y en 1910 se
levantó la torre. Desde el mirador adyacente se pueden contemplar
Irun, Txingudi, Hondarribia, Bidasoa, Jaizkibel... En definitiva,
un incomparable paisaje.
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Territorio
A Donostia
Altitud
Población
Vascoparlantes
Extensión
Densidad
Fiestas |
Gipuzkoa
18 km
21 m.
55.686
%29
43 km2
1.295 hab./km2
San Marcos (25 de abril)
San Marcial (30 de junio) |
PEÑAS DE AIA
Este monte de granito que tiene innumerables nombres y se ve desde
diversos puntos es de los más antiguos de Gipuzkoa y lo componen
tres grandes peñas: Irumugarrieta (la primera en subir y
la más fácil), Txurrumurru y Erroibide. Bajo ellas
aparecen las galerías de las minas comenzadas a explotar
por los romanos, cuevas, pasadizos, monolitos... sin orden y conformando
un conjunto impresionante.
El lugar más idóneo para comenzar la subida es el
Alto de Elurretxe, cerca del Castillo del Inglés (ver itinerario).
éste que visto desde abajo parece un impresionante castillo,
desde arriba constituye una formidable atalaya sobre la Comarca
del Bidasoa, pero pensad que en su cima, a causa de la estructura,
tendréis que andar con sumo cuidado.

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