|
ETAk EAJri BIDALITAKO GUTUNA «Saludos: Una vez estudiada la respuesta que habéis dado a la propuesta de acuerdo que os dirigimos, os queremos trasladar las siguientes decisiones y reflexiones: * Nos parece poco serio, desde el punto de vista formal, realizar modificaciones sobre el documento original. Más si esas modificaciones pretenden ser una lectura o desarrollo del acuerdo. Según nos dijisteis, vosotros también lo veíais así, y fue el deseo de EA la razón de hacer las cosas así. Entendemos, por tanto, que las respon- sabilidades son diferentes, pero como está firmado por ambos, nos vemos obligados a decíroslo también a vosotros. * No aceptamos las especificaciones que nos dirigís los dos partidos. Y es que la mayor preocupación que podemos apreciar en lo referido a los contenidos es el referido al mantenimiento de vuestro espacio, y en cierta medida una falta de arrojo para dar pasos hacia delante. * Más adelante tendremos ocasión de hablar largo y tendido sobre las aclaraciones en torno al acuerdo y los pasos a dar en aras del logro de la soberanía. * Vosotros nos planteasteis que preferíais mantener unas relaciones bilaterales y trabajar un acuerdo entre los dos. Nosotros pensamos que no se debe desplazar a nadie y que la responsabilidad de la construcción nacional nos corresponde a todos, a pesar de que las fuerzas y capacidades sean diferentes. Por lo tanto, hemos querido mantener la fórmula que implica a los tres. Ello no implica la negación de las relaciones bilaterales, del mismo modo que en otras ocasiones pueden ser trilaterales o multilaterales. Por otra parte, os queremos trasladar ciertas reflexiones en torno a la postura que hemos apreciado en el PNV. Y en este sentido, tenemos que diferenciar la postura anterior al alto el fuego y al Acuerdo de Lizarra, y la posterior. Desde que recibimos vuestra respuesta hemos detectado comportamientos totalmente distintos en vuestros alderdikides. Así como el PNV como partido ha mantenido en general una discreción y una seriedad, hemos apreciado una postura en absoluto honesta en ciertos miembros de vuestro partido, responsables del Gobierno de Gasteiz. En primer lugar porque han tenido poca discreción. Y todos sabemos que el protagonismo y el partidismo en nada ayudan en los momentos políticamente importantes. Pero lo que más nos ha preocupado es el esfuerzo realizado por deformar el acuerdo y la situación que podía surgir. No tiene mucho fundamento el intento de explicar los cambios políticos que están acaeciendo solamente mediante la evolución y transformación de la Izquierda Abertzale. Como si se quisiera tomar la delantera a la publicación de la decisión de la Organización. Comprendemos la necesidad de ir trabajando ciertos mensajes, aunque sólo sea para guardar la espalda ante los ataques mediático/políticos dirigidos desde España. Pero los intereses de cada cual no pueden poner en riesgo en absoluto el paso que puede darse entre todos. Y esos comportamientos han puesto en riesgo la posibilidad de dar cualquier paso. Sabemos perfectamente que el PNV y el Gobierno de Gasteiz no son la misma cosa y que, por lo tanto, los mensajes y las posturas han de ser diferentes, pero ese "juego de roles" sobraba en este momento. Así nos parece por lo menos. El mensaje político que hemos apreciado en este espacio de tiempo en el PNV no ha girado en torno a la soberanía o en torno a la posibilidad abierta para su consecución. Se ha hablado en exclusiva de la "paz" e identificando siempre la paz con el alto el fuego de ETA. Sin embargo, la fase política que afrontamos no es la de la "paz", sino la de la SOBERANIA. Y la legislatura del Parlamento de Gasteiz no va a ser la de la "paz", sino LA ULTIMA LEGISLATURA. Ese era, por lo menos, el sentido del acuerdo propuesto. Luego habrá que ver hasta dónde llegamos por ese camino, qué obstáculos encontramos, qué fuerzas aportamos entre todos, etc. Y para eso, la preocupación que nos ha de aglutinar no es la respuesta que den Madrid o París, sino el compromiso que asumimos o los pasos que damos los abertzales. Sabéis perfectamente que la cuestión no es pedir "responsabilidad y valentía" al Gobierno de Madrid, sino poner en práctica el compromiso adoptado de palabra. La responsabilidad la hemos de pedir los abertzales a nosotros mismos, para aprovechar esta situación política y para dar los pasos necesarios de forma que pongamos bases firmes para el futuro. En este sentido, consideramos apropiado e importante el Acuerdo de Lizarra. Y, en verdad, valoramos en todo su calado la postura adoptada por el PNV, porque es un claro exponente de su compromiso en torno a los pasos que llevan hacia la soberanía. Por lo tanto, damos por bueno el foro de diálogo y el punto de partida para el acuerdo político que supone el Acuerdo de Lizarra, y nos parece que es el marco idóneo para la participación y el trabajo en común. Del mismo modo, valoramos como muy positivas tanto la situación surgida a raíz de la iniciativa adoptada por la Organización como los cambios políticos que, en general, se están apreciando en Euskal Herria. Se están poniendo de manifiesto en la sociedad la posibilidad de dar pasos y el compromiso para el logro de acuerdos políticos. Todos nos encontramos en una situación especial que queríamos ver desde hace mucho tiempo. Precisamente, ante la inmejorable posibilidad de dar pasos dirigidos hacia la Soberanía. Y ante estas posibilidad es indispensable la participación, el compromiso y la responsabilidad de todos. Por todo ello, nos ha parecido adecuada la postura adoptada por el PNV ante el alto el fuego. Porque ha demostrado seriedad y madurez política. Os enviamos una copia del comunicado publicado, porque es conveniente que lo recibáis directamente a pesar de que ha aparecido en los medios de comunicación. Sin ninguna duda, nos encontramos ante el camino que se dirige al logro de la soberanía en Euskal Herria. Siendo eso así, no minimizamos en absoluto la ilusión, la determinación de ir hacia delante y el deseo de vivir en paz que se aprecia en la sociedad vasca. De todas formas, a pesar de que se hable de una "situación sin violencia", Euskal Herria está sufriendo la violencia en todas partes y a cada momento. Las fuerzas armadas de ocupación siguen sembrando el miedo en las calles de nuestro pueblo, la misma Ertzaintza no ha desterrado su comportamiento represivo, los presos continúan dispersos, el euskara continúa siendo objeto de un ataque generalizado, los derechos de nuestro pueblo continúan pisoteados... La violencia, por lo tanto, existe, y es la que utilizan los estados que pisotean a nuestro pueblo. Y a eso deberemos hacerle frente entre todos. Por otra parte, os planteamos muy claramente que la responsabilidad de que esta situación se tornara definitiva era de todos. Y cuando decimos todos, en principio no tenemos en cuenta ni a España ni a Francia. La responsabilidad es de todos los que queremos y amamos la libertad de Euskal Herria. Vosotros os situáis, por lo menos de palabra, en ese espacio; a ver si todos hacemos lo propio mediante los hechos. Y es que se requieren pasos prácticos, y no intenciones para mañana o pasado mañana. Vivimos tiempos de colaboración, cada uno desde su entorno de trabajo y desde su óptica. Pero, siendo objetivo de todos el logro de la soberanía y de la paz, pensamos que tenemos una oportunidad de reunir esos enfoques en un acuerdo general. Ya que, como hemos referido en público, nos encontramos ante una oportunidad sin igual para compartir responsabilidades y crear acuerdos y entornos de colaboración en el camino de la independencia de Euskal Herria. Y por nuestra parte, tenemos la total determinación de avanzar por ese nuevo camino de acuerdo. Nos despedimos, con la esperanza de que todos trabajaremos y daremos pasos firmes en esta situación que tiene una importancia crucial para el futuro de Euskal Herria». En Euskal Herria, |