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CONSEGUIR LA PAZ, RESPETAR LAS IDEAS: LA VIA DEMOCRATICA


I.- Introducción.
II.- La historia de una convivencia frustrada
III.- La Constitución Española de 1.978 ¿una oportunidad perdida?
IV.- El Estatuto de Autonomía de Gernika, un punto de partida para la convivencia.
V.- El camino a recorrer para la construcción de la Paz y la normalización política
VI.- Valoración de otras estrategias alternativas
VII.- Conclusión

INTRODUCCION.

  • La ruptura de la tregua de ETA y los atentados y asesinatos que ha llevado a cabo posteriormente han quebrado el escenario de ilusión y de esperanza generado el pasado 16 de septiembre de 1.998 y han roto, de nuevo, la convivencia social.
  • La sociedad vasca ha exigido con rotundidad a ETA el abandono de la violencia y la apuesta por las vías exclusivamente pacíficas y democráticas para la resolución de cualquier conflicto de naturaleza política
  • .No podemos caer en la resignación ni en el inmovilismo. Las elecciones del pasado 12 de marzo han otorgado al Partido Popular una gran legitimidad y una enorme responsabilidad para resolver los problemas pendientes. Tenemos una oportunidad histórica para encauzar definitivamente la solución del denominado conflicto vasco.
  • El reto consiste en construir un marco de convivencia fundamentado sobre: · Un escenario de Paz y de ausencia de violencia · La normalización política y social
  • Para la solución del conflicto vasco es preciso no confundir interesadamente nacionalismo y violencia de ETA. El nacionalismo vasco, con más de 100 años de existencia, tiene unas profundas raíces democráticas de las que nadie tiene legitimidad para dudar.

Objetivo: Conseguir la Paz, para, a continuación, buscar un punto de encuentro y de normalización política definitiva en el seno de la propia sociedad vasca y lograr un marco de relación armónico entre el Pueblo Vasco y España. En definitiva, buscar un punto de encuentro para Convivir. Convivir: Supone reconocimiento y respeto mutuo. La convivencia, aplicada a la vida de una pareja, supone que dos seres con una identidad original propia e irrenunciable, deciden libremente convivir juntos, formar una familia, es decir, compartir parte de su soberanía individual en aras a un proyecto común. - Convivir es un concepto clave para entender la armonía entre los pueblos. Es, por tanto, un término fundamental para comprender el origen del denominado "problema vasco". La solución de un problema social de convivencia exige una mentalidad abierta y adoptar una actitud proactiva

Primero, para reconocer su existencia
Segundo, para no confundir el problema político con los perversos, injustos e inhumanos efectos de la violencia. Tercero, para analizar alternativas de solución desde el diálogo, el respeto y la tolerancia mutua.
Cuarto, para buscar puntos de encuentro que permitan su solución definitiva.

Exige, además, una condición previa: Renunciar a la violencia, para imponer la solución a la otra parte. Cualquier solución a un problema social debe partir de la aceptación inequívoca de las vías políticas y democráticas, del respeto a los derechos humanos y del reconocimiento del pluralismo político.



II LA HISTORIA DE UNA CONVIVENCIA FRUSTRADA


El Pueblo Vasco representa una realidad social, histórica y cultural previa a la Constitución y anterior, incluso, a la existencia misma del Estado español.

Aunque con diversos avatares y vicisitudes, -y siendo consciente de la dificultad que entraña reducir en una frase muchos siglos de historia-, desde su incorporación voluntaria a la Corona de Castilla, los distintos Territorios Vascos vivieron una etapa de convivencia con España, basada en el respeto a los Fueros, el pacto y la soberanía compartida, mediante la Libre Adhesión a través de uniones escrupulosamente renovadas por cada uno de los Territorios Históricos Vascos con los Reyes de Castilla y de España.

1.839:- Derrota en la primera Guerra Carlista. Ley de 25 de Octubre de 1.839: Primera Ley Abolitoria de los Fueros Vascos. Se impone unilateralmente a los vascos la unidad constitucional de la Monarquía española, bajo la fórmula: "se confirman los Fueros de las Provincias Vascongadas y Navarra, sin perjuicio de la Unidad Constitucional de la Monarquía".
- Quiebra del Principio de Soberanía Compartida
- Quiebra del principio de libre adhesión.

1.876:- Derrota en la 2ª Guerra Carlista. 21 de Julio: Segunda Ley Abolitoria de los Fueros.
- El Concierto Económico firmado en 1.878 queda como el último vestigio de la soberanía original de los Territorios Vascos.

1.939: - Fin de la Guerra Civil Española. Comienzo de la Dictadura Franquista.
- Nueva quiebra de la convivencia un siglo después: - Supresión del Concierto Económico en las "provincias traidoras" (Vizcaya y Guipuzcoa).
- Represión de la cultura vasca y del Euskera.
- Persecución del nacionalismo vasco
- Gobierno Vasco en el exilio

1.959: Nacimiento de ETA.
- Nueva quiebra de la Convivencia, cuyos dramáticos efectos estamos sufriendo desde entonces hasta el momento presente.

Nota: ____ La referencia a las dos Guerras Carlistas no pretendo caracterizarlas como confrontaciones entre el Pueblo Vasco y el Pueblo Español. Tuvieron, más bien, la consideración de Guerras Civiles, tanto en el seno del País Vasco como en el resto del Estado, en las que se dilucidó, no sólo la sucesión al trono español, sino que en el escenario del País Vasco se enfrentaron, también, los bandos partidarios y detractores de la abolición o la permanencia de los Fueros. En cualquier caso, el resultado efectivo es que la derrota del bando carlista tuvo como consecuencia las leyes abolitorias de los Fueros Vascos.


III LA CONSTITUCIÓN DE 1978 ¿UNA OPORTUNIDAD PERDIDA?

Fueron rechazadas las enmiendas del Grupo Vasco para lograr un marco constitucional capaz de reconocer explicitamente la singularidad y la identidad diferenciada del Pueblo Vasco.

  • - No fue posible la incorporación de la realidad nacional vasca, singular y diferenciada, en un verdadero Estado plurinacional que aceptase la existencia en su seno de naciones que comparten su soberanía libremente.
  • - Se negó el reconocimiento constitucional del "derecho a ser". P Resultado: la Constitución fue ratificada por el 30,8% de los ciudadanos y ciudadanas de la Comunidad Autónoma Vasca. Este dato ¿no es el fiel reflejo de una situación que en clave democrática debería ser mejorada? ¿No deberíamos tener todos como objetivo democrático releer, ensanchar e, incluso, si fuera preciso, modificar la norma constitucional para dar cabida razonable a los deseos de una gran parte del Pueblo Vasco?
  • - La Disposición Adicional Primera: ¿una ventana abierta a la esperanza? La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los Territorios Forales. La actualiación general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía.

 

IV.EL ESTATUTO DE GERNIKA. UN PUNTO DE PARTIDA PARA LA CONVIVENCIA

El Estatuto de Gernika constituyó el instrumento fundamental por el que apostamos la mayoría de los vascos para desarrollar nuestro autogobierno y para articular la convivencia democrática de nuestro Pueblo. No obstante, a lo largo de estos más de 20 años, la experiencia nos indica que no ha servido para integrar a los que en su día lo rechazaron, y su desarrollo ha generado frustración en una parte importante de las personas que lo votaron. ¿Por qué el Estatuto no ha respondido a las expectativas que depositaron en él una parte muy significativa de los vascos?


Primero: El actual modelo del Estado de las Autonomías no responde al modelo que se intentó dibujar en la Constitución, basado en la existencia de hechos diferenciales y singulares que debían tener un tratamiento específico. Se ha optado por la opción del “café para todos” con la esperanza de diluir las personalidades históricas en un “sano regionalismo”.
Segundo: Después de los más de 20 años transcurridos, el Estatuto de Gernika es la única Ley Orgánica que ostenta el triste honor de no haber sido cumplida.
Tercero: Su desarrollo ha estado condicionado al pago de peajes y precios políticos por parte del Gobierno español.
Cuarto:
Se ha quebrado su desarrollo a través de la aprobación unilateral de leyes básicas que han cercenado nuestro autogobierno y han provocado la judicialización permanente del mismo, generando la sensación de falta de seguridad jurídica en el propio instrumento. (instituciones flotantes).
Quinto: Nunca se ha considerado íntegramente como un texto que, además de reconocer el ejercicio de competencias políticas, deja abierta la posibilidad a la capacidad soberana del Pueblo Vasco para “ejercitar los derechos que, como tal, le hubieran podido corresponder en virtud de su historia”.

( El Estatuto de Gernika, desde esta perspectiva, y atendiendo a su carácter de texto abierto, contiene potencialidades que deben ser exploradas para alcanzar un nuevo punto de encuentro, a través de una renovación o modificación del mismo sobre la base del desarrollo de su Disposición Adicional.)

 

V EL CAMINO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ Y LA NORMALIZACIÓN POLITICA

A) Postulados previos

  • Definir claramente el Problema Vasco Que, en términos políticos, se puede definir como: la existencia de una parte muy importante de la sociedad vasca -la que se identifica con el sentir nacionalista-, que no se siente satisfecha con el actual marco de convivencia constitucional, no tanto por el nivel de competencias que ostenta, sino, sobre todo, porque en ella no se le reconoce expresamente al Pueblo Vasco como un sujeto político con una identidad nacional singular y diferenciada, titular de unos Derechos Históricos existentes antes de la propia Constitución. En definitiva, el origen del conflicto es que no se le reconoce expresamente al Pueblo Vasco capacidad y soberanía para decidir libre y democráticamente su propio futuro.
  • No confundir el problema de Normalización Política con la violencia de ETA. La violencia ejercida por ETA no sólo ha prostituído las legítimas aspiraciones democráticas de la mayoría de la sociedad vasca, sino que ha contribuido, además, a tergiversar el problema, confundiendo violencia con reivindicaciones democráticas. La violencia de ETA ha sido un elemento que ha distorsionado trágicamente la convivencia y, por lo tanto, ha constituído una rémora para abordar el problema histórico de la normalización política de Euskadi. Con la ruptura de la tregua y los atentados y asesinatos recientemente cometidos, ETA ha quebrado una nueva oportunidad para la convivencia.
    Desde la más rotunda condena, y la exigencia a ETA del cese de la violencia, -y al margen de la violencia terrorista, porque no podemos confundir terrorismo con la defensa legítima de proyectos políticos democráticos- ¿seríamos capaces los demócratas de plantear alternativas de solución desde el diálogo, el respeto y la tolerancia mutua? ¿Es posible un punto de encuentro para la convivencia? ¿Cuál es el camino a recorrer?

B) Dos premisas de partida ?

  • La Sociedad vasca es una sociedad plural. Los recientes datos electorales y sociológicos así lo atestiguan
  • La sociedad vasca es una sociedad diferenciada. Que se reconoce a sí misma como una sociedad con una identidad propia.

    C) El camino a recorrer
    1.- Conseguir un escenario de ausencia total de violencia Dos consideraciones previas:

    • Debemos ser capaces de extraer conclusiones de la gestión que todos hemos hecho de un año de tregua.
    • Debemos aprender de los errores del pasado, pero es preciso seguir trabajando a favor de conseguir un escenario de ausencia de violencia desde la defensa de los derechos individuales y colectivos por vías exclusivamente políticas y democráticas.


    2.- Constituir un foro de diálogo entre todos los partidos políticos vascos, sobre las siguientes premisas de partida:

    • Apuesta inequívoca de todos los interlocutores por las vías exclusivamente políticas y democráticas. El respeto a la vida como principio básico y fundamental.
    • Compromiso de respetar la decisión de los ciudadanos y ciudadanas vascas.
    • Un foro sin límites y sin exclusiones. No pueden ponerse vetos a la defensa democrática de las ideas políticas.

    3.- Búsqueda de un primer punto de encuentro:

    • Que sea susceptible de lograr el consenso mayoritario de los partidos políticos vascos.
    • Que sea capaz de integrar a todos porque no prejuzgue ni condicione las opciones legítimas que cada cual representa.
      Que sea una puerta abierta a un nuevo consenso futuro.
    • Que suponga un mínimo común denominador para todos los Territorios Históricos Vascos.
    • Que sea un planteamiento estrictamente en clave democrática y, por tanto, susceptible de integrar las sensibilidades nacionalistas y no nacionalistas.Que no suponga la ruptura de los marcos de convivencia logrados hasta ahora.
    • Que sea susceptible de ser incorporado a la Constitución española por la vía del Pacto y del Acuerdo.
    • Que sea aplicable a los Territorios de raíz foral en función de sus derechos históricos amparados y respetados por la Constitución


      Punto de encuentro
      : El punto de encuentro que podría responder a las condiciones anteriores es el “reconocimiento expreso del derecho de los ciudadanos y ciudadanas vascas para decidir libre y democráticamente su propio futuro” O dicho de otra forma: El reconocimiento efectivo de unos Derechos Históricos preexistentes, que la Constitución ampara y respeta, y que en los términos actuales suponen, lisa y llanamente, aceptar la capacidad que tienen los ciudadanos y ciudadanas de los Territorios Históricos Vascos de raíz foral para decidir -desde el reconocimiento de lo construído hasta ahora- libre y democráticamente el status de relación jurídico-política que quieren tener entre sí mismos y con el Estado español.

    4.- Ratificación de ese punto de encuentro mediante consulta popular a los ciudadanos y ciudadanas de los Territorios Históricos Vascos, desde el respeto a la voluntad de los distintos ámbitos y Comunidades en los que actualmente se articula el Pueblo Vasco.

    5.- Incorporar la decisión de la sociedad vasca en el ordenamiento jurídico.
    La pregunta clave sería: ¿Si los ciudadanos y ciudadanas vascas, en base a la existencia de unos Derechos Históricos propios que ampara y respeta la Constitución, ratificaran mediante referendum el derecho a decidir libre y democráticamente su propio futuro, el reconocimiento de este derecho y su ejercicio tendrían cabida en la Constitución?
    La Respuesta depende de la voluntad política: ¿cabe esta decisión en un Estado de Derecho?


    1.- No: Interpretación cerrada de la Constitución “cárcel de naciones”.

    2.- Sí: Interpretación flexible, abierta y dinámica de la Constitución, utilizando la Disposición Adicional Primera en los siguientes términos: Los Territorios Vascos, como titulares de los Derechos Históricos amparados y respetados por la Constitución, conforman un cuerpo político diferenciado, anterior a la propia Constitución y, por tanto, con capacidad para decidir su futuro político democráticamente.

    6.- Un segundo punto de encuentro: En el ejercicio de ese reconocimiento “del derecho a ser y a decidir por sí misma”, la sociedad vasca tendría que buscar otro punto de encuentro en su propio seno sobre el marco de relación jurídico-política que desea tener con el Estado español.

  • Desde el respeto a la pluralidad de la sociedad vasca, y en el momento histórico actual, este segundo punto de encuentro debe situarse entre el Estatuto de Autonomía actual y la independencia, si deseamos construir un nuevo marco de convivencia que ensanche los consensos básicos democráticos alcanzados hasta ahora.

  • En definitiva, se trata de construir un modelo de relación entre Euskadi y España, basado en el reconocimiento de la personalidad de la sociedad vasca para definirse a sí misma, y a partir de aquí, establecer una relación de convivencia basada en la libre adhesión y en el respeto mutuo.

 

VI ESTRATEGIAS ALTERNATIVAS

1.- Estrategia de la violencia y de la imposición por parte de ETA.

  • La estrategia política es incompatible con la violencia. Cualquier reivindicación democrática queda prostituída por la violencia.
  • Es una estrategia totalmente inservible
  • Representa más dolor y sufrimiento para la sociedad vasca, que no aceptará nunca la vuelta al pasado
  • Es una estrategia equivocada y errónea, no sólo desde un punto de vista ético y moral, sino político y social

2.- Para erradicar la violencia Estrategia inmovilista. Derrota policial “muerto el perro se acabó la rabia”.

  • ETA no es un clan familiar mafioso
  • Unicamente la estrategia policial no servirá para garantizar la convivencia ni erradicar la violencia.
  • No ha servido ni en los años más duros de la dictadura franquista ni siquiera con guerras sucias
  • La inmensa mayoría del Pueblo Vasco apuesta por un final dialogado

3.- Estrategia cerrada. Para la normalización política. El actual marco jurídico no admite cambios. El Estatuto y la Constitución son estación término. Estrategia de punto final. La Constitución española necesita ser ensanchada si se quiere dar cabida a los deseos de la mayoría del Pueblo Vasco. Para que una norma de convivencia como la Constitución tenga plena legitimidad en la sociedad vasca, debe ser respaldada al menos por una mayoría más amplia que la actual. ¿Alguien piensa, de verdad, que el punto de encuentro de la sociedad vasca consiste en seguir reclamando al Estado español el pleno y leal desarrollo del Estatuto durante los próximos veinte años?

VII FINAL

La convivencia entre pueblos entraña afectividad, emotividad y tolerancia. La convivencia en armonía, por tanto, sólo es posible desde el reconocimiento a la identidad del otro y el respeto a su capacidad de decidir por sí mismo. Si se niega este derecho no estamos hablando de convivencia sino de imposición. No estamos hablando de libre adhesión sino de conquista. No estamos hablando de afectividad sino de autoritarismo.

En definitiva, se trata de reconocer el derecho que tiene el Pueblo Vasco de decidir lo que quiera ser en el futuro, desde el respeto y el reconocimiento de lo que hoy es. Desde esta premisa democrática, todos debemos aceptar la decisión de la sociedad vasca, teniendo en cuenta los ámbitos institucionales y políticos en los que ésta se estructura y la realidad del momento histórico en que ésta se produce.

La normalización política y la recuperación de la convivencia afectiva, que se perdió hace más de un siglo y medio, son dignos objetivos de cualquier demócrata y deben ser la principal responsabilidad de todo dirigente político que desee solucionar definitivamente el llamado “problema vasco”.